
Que en general es humor rebuscado y a veces denigrante y vano. Después me puse a ver mis Cds olvidados, esos empolvados que se encuentran más olvidados que Adrian Borland después de una semana de su lanzamiento Heads and Hearts, y no es por demeritar mis discos pero, en verdad tuve épocas vividas con el más insospechado sosiego en que no tenía ni idea de que aún existían. Tal vez pronto anunciare un tipo venta de garage para sacar partida (provecho, ganancias, lucrar con ellos), y es que lo único que me hacen es estorbo, no todos quizá solo unos siete u ocho discos, bien, eso del garage sonó muy anticuado, los empeñaría, sí, eso es lo que haría. Aunque en verdad no sé si quiera deshacerme así por así de ellos, tal vez cambie de opinión al ponerlos en la hoguera de una vez por todas. Y es que me llama demasiado la atención que por aquellos discos que compre en no menos de ciento cincuenta a hora estén en $99.95, son pocos la verdad, porque la gran mayoría son clasicazos que no perderán su valor y mucho menos si vienen de importación no tanto por de donde vengan si no por el arancel jaa.
Me pregunto qué se hizo mi listín telefónico de contactos a los que supuestamente les vendería mis discos, y es que en lapsos parezco J. Bouth F. (experimentando). El fin con el cual hago este post es para buscar clientes, no para entretenerlos.
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