Grabado en casi una década entera y prometedora de la cámara de pop exquisito de los zombies conjunto en contra del neo-clasicismo de la banda sonora de Disney, Andrew Morgan vendría siendo como un insulto a los amantes de la música de películas para niños, el derecho incómodo de ser compositor de Chamber Rock/Pop le da una inmunidad de opinión acertada.
Please Kid, Remember

Afortunadamente, ante el bombo que se hizo para el “Please Kid, Remember” no es lo que esperábamos algunos es engañoso es como un trabajo discográfico que tuviera voz propia y se sepa las capitales mundiales mejor que tú. Las señoritas alegan de que Andrew Morgan tiene una voz entrecortada (ellas dicen), que en realidad traen a la mente Colin Blunstone, un son con cada pedacito de la revelación pop orquestal. Breves pasajes instrumentales, que de por sí a menudo piden más atención a medida que se introducen y juegan a entrelazar aireando un Morgan rarito, pero con canciones de sublime estructuración, digamos muy diferente a lo escuchado habitualmente. Cada parte del reparto que lo acompaña se desempeña en su papel con precisión y la pasión y el efecto general es muy, muy amigable. La desventaja, como ocurre con la obra maestra Zombies Odessey y Oracle, es que a pesar de los esfuerzos, reflexión y atención al detalle en el mismo, no es del todo contemplado de inmediato, pero en fin, será memorable, realmente memorable si el álbum tuvo la paciencia de estar durante casi una década esperando dicho trabajo, creo que ha estas alturas si es bueno o no me vale un rabano, simplemente con el morbo de saber el resultado de diez años es algo indescriptible para la bruma de mi cerebro.
Haciendo de lado la crítica amateur, el talento de Andrew Morgan como arreglista y compositor es claro; con él los domingos nublados que tienden un puente entre el verano y el otoño suelen ser más amenos.
Please Kid, Remember

Afortunadamente, ante el bombo que se hizo para el “Please Kid, Remember” no es lo que esperábamos algunos es engañoso es como un trabajo discográfico que tuviera voz propia y se sepa las capitales mundiales mejor que tú. Las señoritas alegan de que Andrew Morgan tiene una voz entrecortada (ellas dicen), que en realidad traen a la mente Colin Blunstone, un son con cada pedacito de la revelación pop orquestal. Breves pasajes instrumentales, que de por sí a menudo piden más atención a medida que se introducen y juegan a entrelazar aireando un Morgan rarito, pero con canciones de sublime estructuración, digamos muy diferente a lo escuchado habitualmente. Cada parte del reparto que lo acompaña se desempeña en su papel con precisión y la pasión y el efecto general es muy, muy amigable. La desventaja, como ocurre con la obra maestra Zombies Odessey y Oracle, es que a pesar de los esfuerzos, reflexión y atención al detalle en el mismo, no es del todo contemplado de inmediato, pero en fin, será memorable, realmente memorable si el álbum tuvo la paciencia de estar durante casi una década esperando dicho trabajo, creo que ha estas alturas si es bueno o no me vale un rabano, simplemente con el morbo de saber el resultado de diez años es algo indescriptible para la bruma de mi cerebro.
Haciendo de lado la crítica amateur, el talento de Andrew Morgan como arreglista y compositor es claro; con él los domingos nublados que tienden un puente entre el verano y el otoño suelen ser más amenos.
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