
En México existen abundantes mitos sobre casi cualquier cosa imaginable, ya sea desde Pancho villa hasta La Güera Rodríguez, desde la serpiente emplumada hasta el reggaetón (ya me lo corrigió Word ya que escribía regestón), nunca jamás en la vida se van desapercibidos los mitos y menos aquí en donde por cultura y tradiciones esta clase de historias con toque mágico/trágico siempre nos han acompañado; en cuanto a la música se refiere se ha hecho mención a una no muy rica pero si interesante historia en nuestro país, una de ellas es el festival musical Avandaro, era el año de 1971 en donde un grupo bien grifo de jóvenes visto en aquella época como jóvenes hippies y de mentes desequilibradas despertó en si un interés incontenible en organizar un festival de música con lo mejor de la época en nuestro país, un festival musical que se considera por muchos como el concierto más legendario de la historia del rock en México.
Este evento tenía la intención de marcar pauta en cuanto a festivales en nuestro país, los organizadores en su mayoría niños huggies, hablaban que el evento seria testigo de una mezcla de música que sacudiría la escena musical en nuestro país, al principio se contemplaban con cifras de que se esperaban unas 50,000 personas en el lugar, sin embargo fue tal la respuesta del público que el lugar logro congregar a poco más de 200,000 personas una cosa inimaginable para la sociedad que estaba saliendo de la vida conservadora y sin sobresaltos de estas índoles.
El marco social pero sobretodo político era una forma de sobresalir con este evento de tal magnitud sin precedentes en la escena de la música de nuestro país, cabe señalar que era tan inimaginable hacer un festival de esas índoles en aquella época como lo es tan inimaginable llenar el Foro Sol con un Vive Latino hoy en día. En aquellos tiempos era un tabú asistir a conciertos, se decía que era para causar rebeldía y furor incontrolable que solo traía problemas a la sociedad.
Y pues así va más o menos la historia; venia la oleada hippie en el mundo y México se sentía parte del movimiento, nunca antes se habían tenido medios de comunicación tan eficientes en la época puesto todos se entraban de lo que pasaba con las corrientes en todos los países, se sabía lo de Vietnam, las hazañas de Marshall H. entre otras cosas, el afán de hacer cosas de movimiento masivo en México estaba aletargado, así lo sentían un puñado de jóvenes que no solo querían un recital de música si no un verdadero festival, tanto así para tirarle a un mini-woodstock, el lugar a hacerse era Avandaro, un pequeño poblado a unos cuantos minutos de Valle de Bravo, en donde el olor a estiércol fresco aun impregnaba el ambiente provinciano aunado de granjeros y cosas por el estilo; la promoción del evento se haría como una pequeña exposición de autos acompañados de bandas locales y de la región, esta promoción no se hizo en forma de carteles, por medio de radio o televisión, solo se corrió la noticia de boca en boca, principalmente en los cafés o tiendas de discos, en aquella sociedad llena de rebeldía no existían los conciertos masivos en México, todo o casi todo era en pequeños pubs llenos de humo de dudosa procedencia y calor sofocante. En aquellos ayeres la “onda chicana” según F. Ortega eran bandas de origen mexicano que le hacían a la onda de cantar canciones en inglés, entre las destacadas La Revo, Peace and Love, Ritual, Bandido etc.

Rocksonico nos dice que dentro de los promotores de este magno evento se encuentran nada más ni nada menos que los hijos del presidente mas mono de nuestro país: Gustavo Día Ordaz. Quien lo fuera a pensar ya que su inepto e incapaz padre fue parte de las congregaciones/manifestaciones estudiantiles.
El número de personas convocadas fueron poco más de 200,000 quienes abordaron desde distintos puntos de la geografía nacional, principalmente del DF, se dice que los medios de transporte fueron insuficientes para la cantidad de jóvenes que iban a Avandaro, no obstante la actitud de credulidad que imperaba esos tiempos dejaba que uno de los medios que utilizaban los jóvenes era por medio del aventón, ya saben el pulgar levantado haciendo cara de este es el peor día de mi vida. Otros a pie representando el más puro instinto hippie, cabe señalar que la economía del país desde ese entonces no daba para comprar la furgonetas VW características de esta cultura. Todo el sonido, alimentos, bebida, transportes, fueron insuficientes para los melenudos habidos de eventos de rock de aquellas épocas.

En el más puro ambiente natural que ofrecía el lugar estaba puesto el escenario con los tres principales organizadores dando la bienvenida las miles de matas que se hacían presentes en el lugar, el día del evento la música empezó su protagonismo en la tarde donde el ambiente estaba contagiado por la marihuana, el olor de las cabelleras sudorosas y barbas de tres días, no obstante la melodías daban un toque demasiado especial, sintiéndose como un autentico festival en donde la juventud de la época hacia presencia con su actitud salida de la inspiración extranjera que tenia la época es decir, México ya se sentía en onda, México ya tenía su propio festival de gran concurrencia, era un orgullo para todos y un síntoma de liberalismo en contra de la opresión del gobierno.
El 11 de Septiembre de 1971 era la fecha que marco época en la historia musical del país, ya que por fin se pudo hacer un festival de estas índoles en donde solo hubo paz, amor, marihuana, sexo al aire libre, buen porro, hongos alucinógenos, mujeres desnudas, es decir lo tenía todo era un paraíso terrenal versión 2.0.1 que tenía como líder a tres jóvenes hijos y/o duendecillos organizadores desmadrozos de la época. Por ahí los periódicos daban sita a tal suceso nombrando sarcásticamente como: “No fue una carera de autos… si no se motos”.


El gobierno ante menuda conglomeración de personas, tuvo que intervenir estúpidamente con soldados para meter miedo e imponer según ellos para que los jóvenes se fueran a sus casas y no hicieran estragos, México ya había pasado solo tres años atrás por esta imagen en la matanza del 68, de inmediato imágenes de aquella época vinieron a la mente de todos, imágenes de opresión en contra de corrientes de libertad y expresión cultural que marcaron época al país; afortunadamente no paso a mayores. De por si el movimiento rockero en país era casi nulo y todavía el gobierno metiendo su cuchara, y eso no fue todo, Televisa en aquellos tiempos llamado Telesistema mexicano publico al igual que algunos periódicos tremendas mentiras a cerca de lo sucedido esa tarde-noche-mañana de 1971, alegando que hubo muertos, desaparecidos opacando mas la escena rock de nuestro país, desde ese entonces los conciertos masivos fueron prohibidos en nuestro país durante un largo tiempo; ese fue un gran chispazo en años de oscuridad en la escena musical, sería el más grande festival que sea haya realizado en México. Pasaran los años y no habrá una fecha que se le compare, fueron el 11 y 12 de septiembre días de gloria para el movimiento juvenil, fueron épocas grabadas en oro en la historia de los conciertos multitudinarios en el país, ahora solo existen con grandes fines de lucro y bandas que les interesa más el dinero que la pasión por la música, cosa que en aquel entonces hubo una unión fraternal de bandas mexicanas para mexicanos, con la simple razón de quitar la opresión ideológica de aquellos días.
Hoy en día el lugar de aquel mítico encuentro yace bajo los cimientos de una zona residencial exclusiva de la región, sabrán esas personas donde están parados?
AGRADECIMIENTOS
Javier Castelazo III
Rocksonico (por algunos datos)
0 comentarios:
Publicar un comentario